Una de las preguntas que suele hacerse el empresario es ¿el compliance es para una pyme como la mía?

Es cierto que una buena parte de empresas perciben el sistema de gestión de compliance como algo complejo, caro y por encima de sus posibilidades.

Sin embargo, la responsabilidad penal de la persona jurídica no distingue entre grandes o pequeñas empresas. Afecta a todas ellas con independencia de su tamaño.

Los profesionales que en el año 2015 nos iniciamos en el mundo del compliance nos planteamos la siguiente pregunta: ¿Cómo implementar un programa de compliance eficaz a una micro-empresa, dotada de recursos limitados para gestionar algo tan complejo?

El objetivo de todo programa de compliance es su viabilidad y ésta solo puede ser lograda si el modelo de cumplimiento es diseñado a medida de la estructura de funcionamiento, teniendo en cuenta los recursos humanos y financieros de la organización. ¿Cómo hacer, si el Código Penal no distingue entre una pyme y una gran empresa?

Afortunadamente, la Circular 1/2016 de la Fiscalía General del Estado, en consonancia con lo que es práctica habitual en la mayoría de países de nuestro entorno, reparó en esa circunstancia y exhortaba a los fiscales a considerar lo que se ha dado en llamar el Principio de Proporcionalidad. Es decir, no podía ser tratado de igual manera un modelo de compliance diseñado para una gran corporación que un programa de cumplimento proyectado para una micro-empresa.

Recomendación institucional, incorporada desde hace años en el marco del mundo de compliance de los países de nuestro entorno, que se agradeció por los operadores de compliance españoles por su absoluta coherencia y sentido común.

El principio de proporcionalidad contempla lo que se ha dado en llamar el compliance simplificado y pone el foco en la voluntad de integrar los entornos de gestión de cumplimiento sin renunciar a los requisitos exigidos por el Código Penal y viene a posibilitar que cualquier organización pueda implementar un modelo de compliance y mostrar su compromiso con las buenas prácticas corporativas y con los principios de buen gobierno, con independencia de su mayor o menor tamaño.

La aspiración de nuestro despacho es presentar a nuestras empresas cliente distintas opciones de trabajo para ayudarles a racionalizar la gestión de compliance, haciendo viable y factible la implementación de programas de compliance cuando su limitación de recursos no permite estructuras de gestión complejas que darían lugar a la inviabilidad del programa.

Si quieres ver más te invitamos a navegar por nuestra web.