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Que el compliance está ganando cada día mayor protagonismo es una realidad constatada.

Sin embargo, el compliance no nace como una manifestación espontánea de la organización empresarial. Su razón de ser viene dada desde la presión del legislador que señala consecuencias de carácter penal cerca de determinados incumplimientos llevados a cabo en el seno de la empresa.

El establecimiento de procesos y mecanismos que eviten y mitiguen la comisión de conductas delictivas constituye una poderosa alerta de los riesgos en que incurre toda empresa.

Más allá del riesgo de asumir sanciones económicas de proporciones descomunales y de sufrir penas de privación de libertad, hemos de destacar el riesgo reputacional.

En un entorno empresarial cada vez más competitivo, en el que los sistemas de comunicación trasladan la información cada vez con mayor rapidez y cada día más lejos, la opinión del mercado gana un protagonismo esencial en el futuro y en la sostenibilidad de cualquier empresa.

El riesgo “0” no existe y no es posible asegurar que nunca ocurrirá un evento negativo, como que uno de nuestros empleados cometa un delito en el seno de la empresa.

Para cualquier empresa el logro de altos niveles de calidad, servicio, atención al cliente, responsabilidad social, seguridad en el trabajo, etc. constituye su objetivo. Objetivo que puede ser malogrado si su reputación corporativa sufre un impacto negativo derivado de la comisión de un delito en el seno de la empresa.

Disponer de un manual de compliance es contar con una herramienta que permite eliminar o mitigar el riesgo del daño reputacional.

Estaremos encantados en contactar con su empresa y proponer nuestra colaboración para implementar un programa de compliance penal.

www.bufetemoyajover.com

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Por momento, la Ley 9/2017 solo prohíbe a la administración contratar con empresas que hayan sido declaradas penalmente responsables. Sin embargo, las administraciones tendrán en cuenta que la ausencia de prohibiciones de contratar debe concurrir no solo en la fecha de presentación de ofertas sino, también, en el momento de perfección del contrato y durante todo el plazo que pueda abarcar la duración del mismo. Así las cosas, las administraciones públicas harán bien si ponen el foco en asegurarse de que el contratista disponga de una adecuada Plan de Compliance. 

Este se constituye como una garantía para las administraciones que habrán de valorar cada una de las ofertas en el marco de las buenas prácticas y principios éticos y, en consecuencia, una oportunidad para las empresas, una ventaja competitiva alineada al principio de que la adjudicación de los contratos se realizará utilizando una pluralidad de criterios de cumplimiento y no solo en atención a la oferta económica.

Disponer de un plan de compliance es una buena decisión empresarial, cualquiera que sea su tamaño. Y es perfectamente posible en la medida en que la pyme podrá acogerse al principio de proporcionalidad. Es decir, podrá interesar un modelo de cumplimiento alineado con sus recursos humanos y financieros.

Estaremos encantados en resolver las dudas que tengas y proporcionarte orientación en la implantación de un plan compliance de las mejores prácticas. Estamos tan lejos como una llamada telefónica (96.552.4161) o enviarnos un correo electrónico a bufetemoyajover@moyajover.com. Así de fácil.

“Tone from the top” es la implicación desde la cúpula.

Este principio es considerado por muchos especialistas como un elemento de vital importancia para el éxito de un programa de compliance.

Aplicar un programa de compliance en las empresas no servirá de nada si la alta dirección de la empresa hace caso omiso de las directivas que ellos mismos han implementado.

Los empleados de la organización sentirán que, aunque existe dicho programa, la cultura empresarial de la compañía es otra.

Por ello, debemos recordar que la cultura de una organización es poseedora de una gran influencia en el comportamiento de los individuos que la componen. Más, si cabe, que la que puedan ejercer las leyes o las políticas restrictivas.

Según sea la cultura corporativa, será la forma en que se percibe por el entorno.