El artículo 31bis del Código Penal regula la posibilidad de que la persona jurídica quede exenta de responsabilidad si se cumple, entre otras, la siguiente condición:

2. “(…) que el órgano de administración haya adoptado y ejecutado con eficacia, antes de la comisión del delito, modelos de organización y gestión que incluyan medidas de vigilancia y control idóneas para prevenir delitos de la misma naturaleza o para reducir de forma significativa el riesgo de su comisión”. ¡Ahí es nada! Estamos a merced de la interpretación de dos términos absolutamente definitorios: “eficaz” e “idóneo”.

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Que el compliance está ganando cada día mayor protagonismo es una realidad constatada.

Sin embargo, el compliance no nace como una manifestación espontánea de la organización empresarial. Su razón de ser viene dada desde la presión del legislador que señala consecuencias de carácter penal cerca de determinados incumplimientos llevados a cabo en el seno de la empresa.

El establecimiento de procesos y mecanismos que eviten y mitiguen la comisión de conductas delictivas constituye una poderosa alerta de los riesgos en que incurre toda empresa.

Más allá del riesgo de asumir sanciones económicas de proporciones descomunales y de sufrir penas de privación de libertad, hemos de destacar el riesgo reputacional.

En un entorno empresarial cada vez más competitivo, en el que los sistemas de comunicación trasladan la información cada vez con mayor rapidez y cada día más lejos, la opinión del mercado gana un protagonismo esencial en el futuro y en la sostenibilidad de cualquier empresa.

El riesgo “0” no existe y no es posible asegurar que nunca ocurrirá un evento negativo, como que uno de nuestros empleados cometa un delito en el seno de la empresa.

Para cualquier empresa el logro de altos niveles de calidad, servicio, atención al cliente, responsabilidad social, seguridad en el trabajo, etc. constituye su objetivo. Objetivo que puede ser malogrado si su reputación corporativa sufre un impacto negativo derivado de la comisión de un delito en el seno de la empresa.

Disponer de un manual de compliance es contar con una herramienta que permite eliminar o mitigar el riesgo del daño reputacional.

Estaremos encantados en contactar con su empresa y proponer nuestra colaboración para implementar un programa de compliance penal.

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